domingo, 10 de febrero de 2013

Huir de casa

Llega un punto en el que te das cuenta que debes vivir más,en donde no debería importarte los limites porque a fin de cuentas los limites se hicieron para frenar los sueños y las acciones mas osadas de las personas,y no me refiero al libertinaje sino a la libertad,al celebrar que podemos movernos y respirar hoy por hoy.

Hace unos días mi padre dejo mi casa,y me sentí muy enojada,no porque se fuera,eso en si me alegro porque así mi madre y la casa estaría tranquila,sino me enojo que no enfrentara sus acciones,que no fuera consecuente y que dejara todo en puntos suspensivos. Quebró mi imagen de el padre super heroe aunque después un día cuando lo vi a los ojos me di cuenta que el también era un ser humano...

Y bueno ahora su cama es mi cama,su mujer es mi madre,y su vacio soy yo.

Pero su partida,quito algo en mi,una opresión,cuando se fue me sentí libre y con ganas de vivir.Y bueno esque el oprimía cada cosa que hacia,la ropa que debería vestir,como actuar,que tenia que maquillarme,que ser escritora era un sueño sin futuro.Y ahora que en si tengo una edad,un criterio y una razón  para actuar ningún reten que me pueda parar.

Hoy lo vi,y me di cuenta que a pesar de todo lo amo.Y  que gracias a el he aprendido a ser valiente,aunque el miedo y el orgullo pesen,siempre es mejor aclarar las cosas con un solo punto final.

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