miércoles, 6 de agosto de 2014

El Librito de Instrucciones de la Vida, Por H. Jackson Brown

H. Jackson Brown es un publicista y escritor estadounidense, famoso por sus libros sobre motivación personal.

Cuando su hijo Adam se iba a marchar a la Universidad, lejos del domicilio familiar, preocupado por el bienestar y la felicidad de éste, le escribió una serie de consejos que fueron fotocopiados y difundidos entre los compañeros de estudios de Adam.

Esos consejos tuvieron tal éxito que, ampliados bajo el título de Life's Little Instruction Book, se convirtieron en un Best Seller con decenas de ediciones y millones de ejemplares traducidos y vendidos en todo el mundo.

Hijo:

• Cásate con la persona correcta. De esta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria.
• Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
• Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
• Ten un buen equipo de música.
• Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
• Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
• Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
• Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
• Maneja coches que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
• Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
• No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
• Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche. Dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza.
• Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
• Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
• Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
• Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
• Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
• Recuerda el viejo proverbio: sin deudas, no hay peligros ni problemas.
• No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
• Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.
• Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
• Confía en la gente, pero cierra tu coche.
• No confundas confort con felicidad.
• Nunca confundas riqueza con éxito.
• No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
• No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo sabes decir .
• Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.
• Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
• No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
• No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
• Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
• Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca).
• Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
• Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
• Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
• Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.




lunes, 4 de agosto de 2014

Pensamientos alusivos a alguien

“Y su inmaculada esencia me tiene encantada. En un sueño profundo donde fantaseo que le confieso mis sentimientos y poco a poco me acerco a usted…le miró fijamente a sus ojos, haciendo intervalo en sus labios para pedir entre el silencio un permiso para besarlos. Me lo concede, y le beso, no de esos de una noche, no de esos vulgares, no de esos con promesas falsas, le beso con un amor puro y lleno de sentimientos sin definir, que se resumen en roces que expresan una infinidad de las veces que ha logrado que mi corazón se acelere cuando se encuentra así de cerca.

Déjeme decirle que dejar todo esto en fantasía sobrepasa de mis límites. Cuando está cerca es la inmensidad de esta alma que se ha deleitado de la suya y que cada vez no aguanta estar tan lejos.
Esta alma detesta los días que no habla con usted, detesta cuando le ve triste, detesta cuando ve que alguien más acapara la fantasía…y decide marcharse de su sentir.


Dejo mi sentir en la esquina, dejo la fantasía y retomó la monotonía que es existir en la vida entre personas que solo quieren una noche sin responsabilidades. Viera cuanto me repugna pensar que usted acabe en una de esas noches condenada a un futuro que usted no quiere pero por el buen visto de la sociedad aceptaría sentenciarse a dicha blasfemia a sus ideales.


No obstante usted siempre regresa y recoge lo que había dejado en la esquina, y viene a acumular más y más y no tiene piedad, ¿acaso no sabe que mi cabeza y mi corazón están que revientan de usted?
Necesito que su vicio a buscarme cuando quiere acabe ya que está creando un vicio en mí; a quererle a todas horas y deshoras.


No puedo concluirle porque no quiero concluirle.
Es divertido como mientras yo tengo todo esto usted está en un café o en un lugar con alguien más riendo sin siquiera tener por la mente que en las noches yo estoy entre plegarias para que el día de mañana ya no pensarle
 al menos un momento, yendo así poco a poco dejándole de pensar hasta que llegue el día que yo le deje como un recuerdo vago.
Hoy es una de esas noches, y usted aparece entre la plegaria.
Haciendo, como siempre, volver desde el inicio."